groenling posted a photo:
dated 1487?
http://planet.atlantides.org/merope
Tom Elliott (tom.elliott@nyu.edu)
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groenling posted a photo:
dated 1487?
dirk vde posted a photo:
PICT0345. Lugo : Cathedral : noordelijke zijpoort : Het laatste avondmaal
ecografista posted a photo:
Fidenza - Duomo - Adorazione dei Magi - particolare della facciata
Winter Guest posted a photo:
In attesa di restauro...
keybuk posted a photo:
esta_ahi posted a photo:
Copio de la guía: "Roda de Isábena, Historia y Arte", de Manuel Iglesias Costa.
Nota curiosa e interesante de este claustro es el necrologio de piedra grabado en las arcadas y muros laterales. Son inscripciones conmemorativas de canónigos y personal vinculado o benefactor de esta iglesia. En conjunto el claustro de Roda "conserva el mayor número de inscripciones de la provincia de Huesca". Hay lápidas artísticamente labradas con franjas de incisos vegetales, arbustos y aves desbordando sus dimensiones. Algunas conservan fondos de policromía original y, en general, a la par que piezas de arte, son un documento precioso que ha permitido recomponer gran parte del cronologio de esta iglesia y completar otras informaciones y datos de su archivo.
Fueron estudiadas por José Manuel Gudiol de Vich que leyó y publicó 165 de ellas en 1907. Pero no pudo reseñar otras varias, por estar tabicadas o encaladas. Una nueva lectura realizada por Antonio Durán de Huesca en 1967, después de las recientes restauraciones, amplió el número a 191. Se trata de un necrologio litúrgico basado en la práctica de rezar por los difuntos de la propia iglesia, común a los cabildos e iglesias monacales, que recitaban dentro del rezo de la hora de Prima, junto con el martirologio del día. Los nombres de los fallecidos se escribían en columnas marginales del mismo pergamino. La costumbre se prolongó hasta el siglo XV, en que se impusieron los libros impresos y el martirologio romano. Roda grabó los epitafios en los ábacos, sillares del intradós de las arcadas y a lo largo de los muros, siempre en lugares muy visibles, para que mientras los prebendados paseaban, pudiese recordar y rezar por los difuntos del día.
Las cronologías de estas inscripciones son difíciles de precisar en muchos casos, ya que en varias de ellas sólo se consignan el día y el mes del óbito, es decir, los datos estrictos para el sufragio. El año se anota en muy contadas ocasiones, pues interesaba menos para el fin propuesto. Las primeras fechas nos llevan hasta el 22 de octubre de 1143, en que murió Gaufrido obispo, que tiene lápida a mano derecha junto a la puerta de acceso al claustro desde la catedral y del siglo XII hay varios personajes más, como son los priores Pedro, Amado y Raimundo de Estadilla.
Mn. J. Gudiol cree que el claustro ya se construyó con el propósito de grabar las necrologias de sus prebendados, y por los caracteres paleográficos deduce que hay varias correspondientes al siglo XII, opinión cronológica que comparte F. Mateu Llopis, catedrático de paleografía de la Universidad de Barcelona. Durán Gudiol de Huesca, en cambio, discrepa de estos pareceres y supone estas inscripciones realizadas a principios del siglo XIII, con datos tomados de un obituario manual. Son mayoría, no obstante, los que coinciden en situar la técnica constructiva del claustro en la primera mitad del siglo XII, conclusión a la que apuntan otros datos: por ejemplo, el epitafio de Gaufrido, que muy bien pudiera indicar su enterramiento en el mismo claustro acaso en su memorio como promotor y mecenas de la obra favorecido, como se sabe, por la amistad y los recursos que le brindó su real protector Ramiro el Monje.
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Copio de la guía: "Roda de Isábena, Historia y Arte", de Manuel Iglesias Costa.
Nota curiosa e interesante de este claustro es el necrologio de piedra grabado en las arcadas y muros laterales. Son inscripciones conmemorativas de canónigos y personal vinculado o benefactor de esta iglesia. En conjunto el claustro de Roda "conserva el mayor número de inscripciones de la provincia de Huesca". Hay lápidas artísticamente labradas con franjas de incisos vegetales, arbustos y aves desbordando sus dimensiones. Algunas conservan fondos de policromía original y, en general, a la par que piezas de arte, son un documento precioso que ha permitido recomponer gran parte del cronologio de esta iglesia y completar otras informaciones y datos de su archivo.
Fueron estudiadas por José Manuel Gudiol de Vich que leyó y publicó 165 de ellas en 1907. Pero no pudo reseñar otras varias, por estar tabicadas o encaladas. Una nueva lectura realizada por Antonio Durán de Huesca en 1967, después de las recientes restauraciones, amplió el número a 191. Se trata de un necrologio litúrgico basado en la práctica de rezar por los difuntos de la propia iglesia, común a los cabildos e iglesias monacales, que recitaban dentro del rezo de la hora de Prima, junto con el martirologio del día. Los nombres de los fallecidos se escribían en columnas marginales del mismo pergamino. La costumbre se prolongó hasta el siglo XV, en que se impusieron los libros impresos y el martirologio romano. Roda grabó los epitafios en los ábacos, sillares del intradós de las arcadas y a lo largo de los muros, siempre en lugares muy visibles, para que mientras los prebendados paseaban, pudiese recordar y rezar por los difuntos del día.
Las cronologías de estas inscripciones son difíciles de precisar en muchos casos, ya que en varias de ellas sólo se consignan el día y el mes del óbito, es decir, los datos estrictos para el sufragio. El año se anota en muy contadas ocasiones, pues interesaba menos para el fin propuesto. Las primeras fechas nos llevan hasta el 22 de octubre de 1143, en que murió Gaufrido obispo, que tiene lápida a mano derecha junto a la puerta de acceso al claustro desde la catedral y del siglo XII hay varios personajes más, como son los priores Pedro, Amado y Raimundo de Estadilla.
Mn. J. Gudiol cree que el claustro ya se construyó con el propósito de grabar las necrologias de sus prebendados, y por los caracteres paleográficos deduce que hay varias correspondientes al siglo XII, opinión cronológica que comparte F. Mateu Llopis, catedrático de paleografía de la Universidad de Barcelona. Durán Gudiol de Huesca, en cambio, discrepa de estos pareceres y supone estas inscripciones realizadas a principios del siglo XIII, con datos tomados de un obituario manual. Son mayoría, no obstante, los que coinciden en situar la técnica constructiva del claustro en la primera mitad del siglo XII, conclusión a la que apuntan otros datos: por ejemplo, el epitafio de Gaufrido, que muy bien pudiera indicar su enterramiento en el mismo claustro acaso en su memorio como promotor y mecenas de la obra favorecido, como se sabe, por la amistad y los recursos que le brindó su real protector Ramiro el Monje.
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Copio de la guía: "Roda de Isábena, Historia y Arte", de Manuel Iglesias Costa.
Cuatro galerías techadas en vertiente configuran un deambulatorio rectangular, articulado en ángulos por arcadas en diagonal apeando sobre columnas adosadas. Lo cercan con la catedral por el sur, dependencias y cocinas modernas por poniente, donde estuvieron las antiguas casas del prior claustral y camareros, de cuya entrada quedan el clásico diseño conopial y renacentista. Por el norte cierran el antiguo refectorio comunitario, luego reducido para dar cabida a la sala capitular y archivo que nos reviven gustos que asimilaron desde el románico al barroco pasando por el renacimiento. Por oriente lo protegen un muro antiguo en "opus spicatum" y la graciosa arquería de comunicación a la legítima sala capitular con capilla de San Agustín a sus espaldas.
El claustro se abre a un patio central provisto de un aljibe donde afluyen las aguas pluviales que se escurren de los tejados vecinos a través de canaleras y conductos de piedra perforada alojados en los ángulos del patio. El pozo tiene grabado en su dintel el año 1608. Sería restaurado entonces; pues lo hubo mucho antes y era la reserva hidráulica de Roda en tiempos de sequía.
Una formación en cuadrilátero de columnas cilíndricas, descansa sobre bancos de piedra soportando el ondulado ritmo de su arquería bajo un friso en ajedrez que sostiene el embigado de cubierta. Las columnas son de fuste monolítico, sobre plinto cuadrado y basa circular rematada a veces con collarines de estrías. Las coronan capiteles de labra tosca y variada (vegetación, fauna, trazos geométricos, volutas, etc.) y a veces lisos tan solo. Ranuras abiertas a sus costados son testigos del tabique que cerró la galería a la altura de apeo de los arcos hasta comienzos del siglo presente (XX. El libro es del año 1989).
Nota curiosa e interesante de este claustro es el necrologio de piedra grabado en las arcadas y muros laterales. Son inscripciones conmemorativas de canónigos y personal vinculado o benefactor de esta iglesia. En conjunto el claustro de Roda "conserva el mayor número de inscripciones de la provincia de Huesca". Hay lápidas artísticamente labradas con franjas de incisos vegetales, arbustos y aves desbordando sus dimensiones. Algunas conservan fondos de policromía original y, en general, a la par que piezas de arte, son un documento precioso que ha permitido recomponer gran parte del cronologio de esta iglesia y completar otras informaciones y datos de su archivo.
Fueron estudiadas por José Manuel Gudiol de Vich que leyó y publicó 165 de ellas en 1907. Pero no pudo reseñar otras varias, por estar tabicadas o encaladas. Una nueva lectura realizada por Antonio Durán de Huesca en 1967, después de las recientes restauraciones, amplió el número a 191. Se trata de un necrologio litúrgico basado en la práctica de rezar por los difuntos de la propia iglesia, común a los cabildos e iglesias monacales, que recitaban dentro del rezo de la hora de Prima, junto con el martirologio del día. Los nombres de los fallecidos se escribían en columnas marginales del mismo pergamino. La costumbre se prolongó hasta el siglo XV, en que se impusieron los libros impresos y el martirologio romano. Roda grabó los epitafios en los ábacos, sillares del intradós de las arcadas y a lo largo de los muros, siempre en lugares muy visibles, para que mientras los prebendados paseaban, pudiese recordar y rezar por los difuntos del día.
Las cronologías de estas inscripciones son difíciles de precisar en muchos casos, ya que en varias de ellas sólo se consignan el día y el mes del óbito, es decir, los datos estrictos para el sufragio. El año se anota en muy contadas ocasiones, pues interesaba menos para el fin propuesto. Las primeras fechas nos llevan hasta el 22 de octubre de 1143, en que murió Gaufrido obispo, que tiene lápida a mano derecha junto a la puerta de acceso al claustro desde la catedral y del siglo XII hay varios personajes más, como son los priores Pedro, Amado y Raimundo de Estadilla.
Mn. J. Gudiol cree que el claustro ya se construyó con el propósito de grabar las necrologias de sus prebendados, y por los caracteres paleográficos deduce que hay varias correspondientes al siglo XII, opinión cronológica que comparte F. Mateu Llopis, catedrático de paleografía de la Universidad de Barcelona. Durán Gudiol de Huesca, en cambio, discrepa de estos pareceres y supone estas inscripciones realizadas a principios del siglo XIII, con datos tomados de un obituario manual. Son mayoría, no obstante, los que coinciden en situar la técnica constructiva del claustro en la primera mitad del siglo XII, conclusión a la que apuntan otros datos: por ejemplo, el epitafio de Gaufrido, que muy bien pudiera indicar su enterramiento en el mismo claustro acaso en su memorio como promotor y mecenas de la obra favorecido, como se sabe, por la amistad y los recursos que le brindó su real protector Ramiro el Monje.
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Copio de la guía: "Roda de Isábena, Historia y Arte", de Manuel Iglesias Costa.
Nota curiosa e interesante de este claustro es el necrologio de piedra grabado en las arcadas y muros laterales. Son inscripciones conmemorativas de canónigos y personal vinculado o benefactor de esta iglesia. En conjunto el claustro de Roda "conserva el mayor número de inscripciones de la provincia de Huesca". Hay lápidas artísticamente labradas con franjas de incisos vegetales, arbustos y aves desbordando sus dimensiones. Algunas conservan fondos de policromía original y, en general, a la par que piezas de arte, son un documento precioso que ha permitido recomponer gran parte del cronologio de esta iglesia y completar otras informaciones y datos de su archivo.
Fueron estudiadas por José Manuel Gudiol de Vich que leyó y publicó 165 de ellas en 1907. Pero no pudo reseñar otras varias, por estar tabicadas o encaladas. Una nueva lectura realizada por Antonio Durán de Huesca en 1967, después de las recientes restauraciones, amplió el número a 191. Se trata de un necrologio litúrgico basado en la práctica de rezar por los difuntos de la propia iglesia, común a los cabildos e iglesias monacales, que recitaban dentro del rezo de la hora de Prima, junto con el martirologio del día. Los nombres de los fallecidos se escribían en columnas marginales del mismo pergamino. La costumbre se prolongó hasta el siglo XV, en que se impusieron los libros impresos y el martirologio romano. Roda grabó los epitafios en los ábacos, sillares del intradós de las arcadas y a lo largo de los muros, siempre en lugares muy visibles, para que mientras los prebendados paseaban, pudiese recordar y rezar por los difuntos del día.
Las cronologías de estas inscripciones son difíciles de precisar en muchos casos, ya que en varias de ellas sólo se consignan el día y el mes del óbito, es decir, los datos estrictos para el sufragio. El año se anota en muy contadas ocasiones, pues interesaba menos para el fin propuesto. Las primeras fechas nos llevan hasta el 22 de octubre de 1143, en que murió Gaufrido obispo, que tiene lápida a mano derecha junto a la puerta de acceso al claustro desde la catedral y del siglo XII hay varios personajes más, como son los priores Pedro, Amado y Raimundo de Estadilla.
Mn. J. Gudiol cree que el claustro ya se construyó con el propósito de grabar las necrologias de sus prebendados, y por los caracteres paleográficos deduce que hay varias correspondientes al siglo XII, opinión cronológica que comparte F. Mateu Llopis, catedrático de paleografía de la Universidad de Barcelona. Durán Gudiol de Huesca, en cambio, discrepa de estos pareceres y supone estas inscripciones realizadas a principios del siglo XIII, con datos tomados de un obituario manual. Son mayoría, no obstante, los que coinciden en situar la técnica constructiva del claustro en la primera mitad del siglo XII, conclusión a la que apuntan otros datos: por ejemplo, el epitafio de Gaufrido, que muy bien pudiera indicar su enterramiento en el mismo claustro acaso en su memorio como promotor y mecenas de la obra favorecido, como se sabe, por la amistad y los recursos que le brindó su real protector Ramiro el Monje.
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Copio de la guía: "Roda de Isábena, Historia y Arte", de Manuel Iglesias Costa.
Nota curiosa e interesante de este claustro es el necrologio de piedra grabado en las arcadas y muros laterales. Son inscripciones conmemorativas de canónigos y personal vinculado o benefactor de esta iglesia. En conjunto el claustro de Roda "conserva el mayor número de inscripciones de la provincia de Huesca". Hay lápidas artísticamente labradas con franjas de incisos vegetales, arbustos y aves desbordando sus dimensiones. Algunas conservan fondos de policromía original y, en general, a la par que piezas de arte, son un documento precioso que ha permitido recomponer gran parte del cronologio de esta iglesia y completar otras informaciones y datos de su archivo.
Fueron estudiadas por José Manuel Gudiol de Vich que leyó y publicó 165 de ellas en 1907. Pero no pudo reseñar otras varias, por estar tabicadas o encaladas. Una nueva lectura realizada por Antonio Durán de Huesca en 1967, después de las recientes restauraciones, amplió el número a 191. Se trata de un necrologio litúrgico basado en la práctica de rezar por los difuntos de la propia iglesia, común a los cabildos e iglesias monacales, que recitaban dentro del rezo de la hora de Prima, junto con el martirologio del día. Los nombres de los fallecidos se escribían en columnas marginales del mismo pergamino. La costumbre se prolongó hasta el siglo XV, en que se impusieron los libros impresos y el martirologio romano. Roda grabó los epitafios en los ábacos, sillares del intradós de las arcadas y a lo largo de los muros, siempre en lugares muy visibles, para que mientras los prebendados paseaban, pudiese recordar y rezar por los difuntos del día.
Las cronologías de estas inscripciones son difíciles de precisar en muchos casos, ya que en varias de ellas sólo se consignan el día y el mes del óbito, es decir, los datos estrictos para el sufragio. El año se anota en muy contadas ocasiones, pues interesaba menos para el fin propuesto. Las primeras fechas nos llevan hasta el 22 de octubre de 1143, en que murió Gaufrido obispo, que tiene lápida a mano derecha junto a la puerta de acceso al claustro desde la catedral y del siglo XII hay varios personajes más, como son los priores Pedro, Amado y Raimundo de Estadilla.
Mn. J. Gudiol cree que el claustro ya se construyó con el propósito de grabar las necrologias de sus prebendados, y por los caracteres paleográficos deduce que hay varias correspondientes al siglo XII, opinión cronológica que comparte F. Mateu Llopis, catedrático de paleografía de la Universidad de Barcelona. Durán Gudiol de Huesca, en cambio, discrepa de estos pareceres y supone estas inscripciones realizadas a principios del siglo XIII, con datos tomados de un obituario manual. Son mayoría, no obstante, los que coinciden en situar la técnica constructiva del claustro en la primera mitad del siglo XII, conclusión a la que apuntan otros datos: por ejemplo, el epitafio de Gaufrido, que muy bien pudiera indicar su enterramiento en el mismo claustro acaso en su memorio como promotor y mecenas de la obra favorecido, como se sabe, por la amistad y los recursos que le brindó su real protector Ramiro el Monje.
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Copio de la guía: "Roda de Isábena, Historia y Arte", de Manuel Iglesias Costa.
Cuatro galerías techadas en vertiente configuran un deambulatorio rectangular, articulado en ángulos por arcadas en diagonal apeando sobre columnas adosadas. Lo cercan con la catedral por el sur, dependencias y cocinas modernas por poniente, donde estuvieron las antiguas casas del prior claustral y camareros, de cuya entrada quedan el clásico diseño conopial y renacentista. Por el norte cierran el antiguo refectorio comunitario, luego reducido para dar cabida a la sala capitular y archivo que nos reviven gustos que asimilaron desde el románico al barroco pasando por el renacimiento. Por oriente lo protegen un muro antiguo en "opus spicatum" y la graciosa arquería de comunicación a la legítima sala capitular con capilla de San Agustín a sus espaldas.
Una formación en cuadrilátero de columnas cilíndricas, descansa sobre bancos de piedra soportando el ondulado ritmo de su arquería bajo un friso en ajedrez que sostiene el embigado de cubierta. Las columnas son de fuste monolítico, sobre plinto cuadrado y basa circular rematada a veces con collarines de estrías. Las coronan capiteles de labra tosca y variada (vegetación, fauna, trazos geométricos, volutas, etc.) y a veces lisos tan solo. Ranuras abiertas a sus costados son testigos del tabique que cerró la galería a la altura de apeo de los arcos hasta comienzos del siglo presente (XX. El libro es del año 1989).
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Copio de la guía: "Roda de Isábena, Historia y Arte", de Manuel Iglesias Costa.
Cuatro galerías techadas en vertiente configuran un deambulatorio rectangular, articulado en ángulos por arcadas en diagonal apeando sobre columnas adosadas. Lo cercan con la catedral por el sur, dependencias y cocinas modernas por poniente, donde estuvieron las antiguas casas del prior claustral y camareros, de cuya entrada quedan el clásico diseño conopial y renacentista. Por el norte cierran el antiguo refectorio comunitario, luego reducido para dar cabida a la sala capitular y archivo que nos reviven gustos que asimilaron desde el románico al barroco pasando por el renacimiento. Por oriente lo protegen un muro antiguo en "opus spicatum" y la graciosa arquería de comunicación a la legítima sala capitular con capilla de San Agustín a sus espaldas.
Una formación en cuadrilátero de columnas cilíndricas, descansa sobre bancos de piedra soportando el ondulado ritmo de su arquería bajo un friso en ajedrez que sostiene el embigado de cubierta. Las columnas son de fuste monolítico, sobre plinto cuadrado y basa circular rematada a veces con collarines de estrías. Las coronan capiteles de labra tosca y variada (vegetación, fauna, trazos geométricos, volutas, etc.) y a veces lisos tan solo. Ranuras abiertas a sus costados son testigos del tabique que cerró la galería a la altura de apeo de los arcos hasta comienzos del siglo presente (XX. El libro es del año 1989).
Nota curiosa e interesante de este claustro es el necrologio de piedra grabado en las arcadas y muros laterales. Son inscripciones conmemorativas de canónigos y personal vinculado o benefactor de esta iglesia. En conjunto el claustro de Roda "conserva el mayor número de inscripciones de la provincia de Huesca". Hay lápidas artísticamente labradas con franjas de incisos vegetales, arbustos y aves desbordando sus dimensiones. Algunas conservan fondos de policromía original y, en general, a la par que piezas de arte, son un documento precioso que ha permitido recomponer gran parte del cronologio de esta iglesia y completar otras informaciones y datos de su archivo.
Fueron estudiadas por José Manuel Gudiol de Vich que leyó y publicó 165 de ellas en 1907. Pero no pudo reseñar otras varias, por estar tabicadas o encaladas. Una nueva lectura realizada por Antonio Durán de Huesca en 1967, después de las recientes restauraciones, amplió el número a 191. Se trata de un necrologio litúrgico basado en la práctica de rezar por los difuntos de la propia iglesia, común a los cabildos e iglesias monacales, que recitaban dentro del rezo de la hora de Prima, junto con el martirologio del día. Los nombres de los fallecidos se escribían en columnas marginales del mismo pergamino. La costumbre se prolongó hasta el siglo XV, en que se impusieron los libros impresos y el martirologio romano. Roda grabó los epitafios en los ábacos, sillares del intradós de las arcadas y a lo largo de los muros, siempre en lugares muy visibles, para que mientras los prebendados paseaban, pudiese recordar y rezar por los difuntos del día.
Las cronologías de estas inscripciones son difíciles de precisar en muchos casos, ya que en varias de ellas sólo se consignan el día y el mes del óbito, es decir, los datos estrictos para el sufragio. El año se anota en muy contadas ocasiones, pues interesaba menos para el fin propuesto. Las primeras fechas nos llevan hasta el 22 de octubre de 1143, en que murió Gaufrido obispo, que tiene lápida a mano derecha junto a la puerta de acceso al claustro desde la catedral y del siglo XII hay varios personajes más, como son los priores Pedro, Amado y Raimundo de Estadilla.
Mn. J. Gudiol cree que el claustro ya se construyó con el propósito de grabar las necrologias de sus prebendados, y por los caracteres paleográficos deduce que hay varias correspondientes al siglo XII, opinión cronológica que comparte F. Mateu Llopis, catedrático de paleografía de la Universidad de Barcelona. Durán Gudiol de Huesca, en cambio, discrepa de estos pareceres y supone estas inscripciones realizadas a principios del siglo XIII, con datos tomados de un obituario manual. Son mayoría, no obstante, los que coinciden en situar la técnica constructiva del claustro en la primera mitad del siglo XII, conclusión a la que apuntan otros datos: por ejemplo, el epitafio de Gaufrido, que muy bien pudiera indicar su enterramiento en el mismo claustro acaso en su memorio como promotor y mecenas de la obra favorecido, como se sabe, por la amistad y los recursos que le brindó su real protector Ramiro el Monje.
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Copio de la guía: "Roda de Isábena, Historia y Arte", de Manuel Iglesias Costa.
Cuatro galerías techadas en vertiente configuran un deambulatorio rectangular, articulado en ángulos por arcadas en diagonal apeando sobre columnas adosadas. Lo cercan con la catedral por el sur, dependencias y cocinas modernas por poniente, donde estuvieron las antiguas casas del prior claustral y camareros, de cuya entrada quedan el clásico diseño conopial y renacentista. Por el norte cierran el antiguo refectorio comunitario, luego reducido para dar cabida a la sala capitular y archivo que nos reviven gustos que asimilaron desde el románico al barroco pasando por el renacimiento. Por oriente lo protegen un muro antiguo en "opus spicatum" y la graciosa arquería de comunicación a la legítima sala capitular con capilla de San Agustín a sus espaldas.
El claustro se abre a un patio central provisto de un aljibe donde afluyen las aguas pluviales que se escurren de los tejados vecinos a través de canaleras y conductos de piedra perforada alojados en los ángulos del patio. El pozo tiene grabado en su dintel el año 1608. Sería restaurado entonces; pues lo hubo mucho antes y era la reserva hidráulica de Roda en tiempos de sequía.
Nota curiosa e interesante de este claustro es el necrologio de piedra grabado en las arcadas y muros laterales. Son inscripciones conmemorativas de canónigos y personal vinculado o benefactor de esta iglesia. En conjunto el claustro de Roda "conserva el mayor número de inscripciones de la provincia de Huesca". Hay lápidas artísticamente labradas con franjas de incisos vegetales, arbustos y aves desbordando sus dimensiones. Algunas conservan fondos de policromía original y, en general, a la par que piezas de arte, son un documento precioso que ha permitido recomponer gran parte del cronologio de esta iglesia y completar otras informaciones y datos de su archivo.
Fueron estudiadas por José Manuel Gudiol de Vich que leyó y publicó 165 de ellas en 1907. Pero no pudo reseñar otras varias, por estar tabicadas o encaladas. Una nueva lectura realizada por Antonio Durán de Huesca en 1967, después de las recientes restauraciones, amplió el número a 191. Se trata de un necrologio litúrgico basado en la práctica de rezar por los difuntos de la propia iglesia, común a los cabildos e iglesias monacales, que recitaban dentro del rezo de la hora de Prima, junto con el martirologio del día. Los nombres de los fallecidos se escribían en columnas marginales del mismo pergamino. La costumbre se prolongó hasta el siglo XV, en que se impusieron los libros impresos y el martirologio romano. Roda grabó los epitafios en los ábacos, sillares del intradós de las arcadas y a lo largo de los muros, siempre en lugares muy visibles, para que mientras los prebendados paseaban, pudiese recordar y rezar por los difuntos del día.
Las cronologías de estas inscripciones son difíciles de precisar en muchos casos, ya que en varias de ellas sólo se consignan el día y el mes del óbito, es decir, los datos estrictos para el sufragio. El año se anota en muy contadas ocasiones, pues interesaba menos para el fin propuesto. Las primeras fechas nos llevan hasta el 22 de octubre de 1143, en que murió Gaufrido obispo, que tiene lápida a mano derecha junto a la puerta de acceso al claustro desde la catedral y del siglo XII hay varios personajes más, como son los priores Pedro, Amado y Raimundo de Estadilla.
Mn. J. Gudiol cree que el claustro ya se construyó con el propósito de grabar las necrologias de sus prebendados, y por los caracteres paleográficos deduce que hay varias correspondientes al siglo XII, opinión cronológica que comparte F. Mateu Llopis, catedrático de paleografía de la Universidad de Barcelona. Durán Gudiol de Huesca, en cambio, discrepa de estos pareceres y supone estas inscripciones realizadas a principios del siglo XIII, con datos tomados de un obituario manual. Son mayoría, no obstante, los que coinciden en situar la técnica constructiva del claustro en la primera mitad del siglo XII, conclusión a la que apuntan otros datos: por ejemplo, el epitafio de Gaufrido, que muy bien pudiera indicar su enterramiento en el mismo claustro acaso en su memorio como promotor y mecenas de la obra favorecido, como se sabe, por la amistad y los recursos que le brindó su real protector Ramiro el Monje.
sue.hasker posted a photo:
Choir stalls - 15th century : St John the Baptist, Dronfield, Derbyshire.
Bored choir boys, sermon too long; read into this what you will!
sallycat101 posted a photo:
sallycat101 posted a photo:
I had to be really careful how I photographed this. The site is right next door to the Presidents palace which you are not allowed to photograph and there are humourless types with machine guns standing around to make sure you don't!
Paregorios has made some comments and a partial translation of the inscription in his academic blog "Current Epigraphy" www.currentepigraphy.org/2008/11/12/epigraphic-flickr-cip...
sallycat101 posted a photo:
alisonhulot posted a photo:
At the portico of the church of San Martino in Lucca.
The inscription reads:
Here is the labyrinth which was built by Daedalus of Crete, from which no-one, once they entered it, ever escaped, except for Theseus, who found his way out with the help of Arianne’s thread.
The tradition was to trace your finger in the grooves before entering the church, in order to clear your mind of daily trivial worries.
Toby Simkin posted a photo:
Toby Simkin posted a photo:
Giovanni V. posted a photo:
I-II secolo d.C.
Giovanni V. posted a photo:
II-III secolo d.C.
Giovanni V. posted a photo:
Proveniente dalla facciata del duomo di Pisa.
spdl_n1 posted a photo:
Unfortunately, most of Lebanon’s Jews have long since departed for Israel. But you do see little reminders of their presence from time to time… You can also see here how the Crusaders would recycle Roman columns when building their castles or fortifications. Chopping up the columns and placing them in the walls horizontally helped to strengthen them against earthquakes, apparently.
spdl_n1 posted a photo:
The Temple of Jupiter was the largest temple ever constructed by the Roman empire, by quite some margin. It’s far bigger than any temple which was ever built in Rome. Unfortunately, it’s also the least complete part of Baalbek – only six of its original 54 columns are still intact; the rest either fell down in earthquakes or were pinched by builders over the centuries. Indeed, some ended up being carted back to Constantinople by the Byzantines and used in the construction of Hagia Sophia.
Again, none of the pictures I’ve taken do the Temple of Jupiter any justice. The columns are the widest and tallest free-standing columns in the world. Apparently, they haven’t been bettered before or since.
The first part of the inscription (IOMH) is short for ‘Jupiter Optimus Maximus Heliopolitanus’. Literally translated, that means something like ‘Jupiter is a solar God of the higest rank’, although a more meaningful translation would be ‘Jupiter is the Sun God and the God of all Gods’.
I've absolutely no idea what the stone says after that, given that I don't know any Latin...
Baal was the local Semitic God of Gods, and was worshiped at Baalbek well before the Romans came (hence the name of the complex). Although monotheism started to make inroads during the Roman era, plenty of Levantines still worshiped the old Semetic pagan Gods. The Roman empire thus conflated Jupiter and Baal throughout the Middle East in an attempt to fuse its own culture with local customs.
groenling posted a photo:
m·cccc·lxxiiii = 1474
groenling posted a photo:
.... ducis ....
groenling posted a photo:
te[m]pore·ioh[n]is {I think}
bagelmouse posted a photo:
El senyor dels Bertins posted a photo:
L'església de Sant Climent de Taüll fou consagrada el 10 de desembre de 1123. La seva planta de basílica perfecta amb tres naus contrasta amb el sostre de fusta, construcció ja passada de moda i substituïda a l'època per la volta de pedra. Això es podria considerar com un fet anacrònic. Per altra banda, la decoració llombarda del exterior situa a l'església en una modernitat que s'havia estès ja per las regions italianes de Mantua i Verona.
En el seu origen tota l'església va estar revestida amb decoració policromada, les parets de les naus, l'absis, i les columnes. S'han conservat a través dels segles les pintures de l'absis central, d'una de les absidioles i de les claus dels altres arcs. Aquestes pintures van ser traslladades al Museu Nacional d'Art de Catalunya per protegir-les i conservar-les adequadament. Les de l'absis central van ser reproduïdes in situ amb còpia exacta. Els artistes són anònims però el mestre que va pintar l'absis central és reconegut al món artístic com el mestre de Taüll. Es distingeix com un pintor molt ben format que domina les tècniques i que coneix la iconografia que hi havia a l'ús a l'època. L'altre pintor continuador de l'obra a les absidioles és de menor categoria.
Tota la closca de l'absis central (de 4 m de diàmetre) estava recoberta de pintures murals que es conserven en el Museu Nacional d'Art de Catalunya. Representen el Pantocràtor posat en una màndorla perlada, assegut en una franja transversal que està decorada amb dibuixos vegetals. A l'altura de les seves espatlles estan dibuixades les lletres gregues Α i ω, com a símbols del principi i el fi. El Pantocràtor està en actitud de beneir amb la seva mà dreta mentre que a l'esquerra sosté un llibre obert en el qual pot llegir-se Ego sum lux mundi. Està vestit amb una túnica grisenca i embolicat a un mantell blavós. Els seus peus nus descansen sobre una semiesfera, sortint-se de la màndorla. Al seu voltant es veuen quatre àngels que porten els atributs dels quatre evangelistes i dos serafins de sis ales en les quals s'han dibuixat sis ulls. La zona inferior mostra un fons de to blavós sobre el qual estan dibuixades les figures de la Verge i cinc apòstols, sota arcs rebaixats que es recolzen sobre capitells foliats. La Verge està vestida amb una toca blanca i un mantell blau.
A l'arc triomfal està representat el Xai amb el dibuix de la creu, a la cara del qual torna a repetir-se el símbol dels ulls (com a visió apocalíptica). En la clau de l'altre arc es veu representada la mà divina que beneeix sortint d'un cercle. En una altra clau es conserva la figura del patriarca Jacob i la de Llàtzer amb el seu gos, a la porta del ric avar Epuló.
Pàgina a la UNESCO World Heritage List.
A Google Maps.
Giovanni V. posted a photo:
It's a XI c. abbey, near Ferrara, in Italy.
The abbey had a great role in the culture. Here, the monk Guido Aretino invented the modern musical tunes (Ut, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si).
The monks tryied to avoid the decline of the abbey in XIV c. by painting frescoes in the church and the monastery rooms.
Giovanni V. posted a photo:
It's a XI c. abbey, near Ferrara, in Italy.
The abbey had a great role in the culture. Here, the monk Guido Aretino invented the modern musical tunes (Ut, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si).
The monks tryied to avoid the decline of the abbey in XIV c. by painting frescoes in the church and the monastery rooms.
Giovanni V. posted a photo:
It's a XI c. abbey, near Ferrara, in Italy.
The abbey had a great role in the culture. Here, the monk Guido Aretino invented the modern musical tunes (Ut, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si).
The monks tryied to avoid the decline of the abbey in XIV c. by painting frescoes in the church and the monastery rooms.
Last updated:
November 20, 2008 09:55 AM
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